31.8.13

Infección de pus, una mordida ponzoñosa que envenena el alma, la tiñe de carmesí y me resbala por las comisuras donde los fonemas se suicidan entre los acantalidos de los dientes.

Tiré la manzana hacia arriba, lejos de mi , y cuando cayó lo hizo con más violencia. Tengo ramas infectadas arrancándome las costillas.

Y no puedo evitar que salpique, infectar lo tocado, ser la maldición que congela la nieve y aleja la luz de la pupila.

Sé que es un túnel y que al fondo hay luz . Que toda la oscuridad no alcanza más que a la punta de la nariz y que el resto del planeta sigue brillando.  Estoy de luto, porque morí dolorosamente en sueños y desperté muerta y en proceso de putrefacción.

Y no sé qué rama cortar, porque todas me duelen, duele la raíz, duelen las hojas.

Me duele infectarte, me duele que tu ayuda resbale sobre mi como un chorro de agua fría y no ser capaz de beber del relar.


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