12.6.10

Hace poco, pensaba que las personas seguíamos una trayectoria fija, y en línea recta, un recorrido marcado desde antes y en el que podíamos cortar otras líneas, o ser tangentes con ellas: cuando dos líneas son tangentes, forman una sola línea; dos líneas que recorren todo el infinito, fundidas, haciendo una sola, y quizás, en algún momento, la trayectoria se desviará y se separarán otra vez, pudiéndose juntar más tarde de nuevo. También, creía que había personas con las que formábamos líneas paralelas, es decir, cerca, similares, compartiendo espacios, gustos o tiempo, pero nunca juntas. Me he dado cuenta de lo equivocada que estaba. Las personas somos líneas curvas, nos unimos, separamos, alejamos de las demás a nuestro gusto y por nuestros actos, somos capaces de hacer espirales en nosotros mismos en busca de lo que queremos, o unirnos a otra línea y dejarnos llevar por ella. Podemos danzar en el infinito como si fueramos simples remolinos de aire o enredarnos alrededor de otra curva y crear espirales. Además, tanto como para expresar una sonrisa, como una cara triste, se utilizan líneas curvas…












2 comentarios:

Irenee dijo...

Genial entrada! :)
Tienes toda la razon, y lo mas divertido de todo esto es que las lineas se crucen, se separen, se unan...
Unbesazo!

Maria del mar dijo...

No esperaba menos ;)
>//<